(Continuación de NUESTRO TRASFONDO HISTÓRICO).

Como resultado de lo anterior, el hermano Eduardo Kaladadjián nos visitó en Paraguay, y luego Eduardo le llevó la noticia a otro de los apóstoles en Argentina, el hermano Oscar Calles. Este había visitado Paraguay, pero no había tenido conocimiento de que hubiera visión de Iglesia en Paraguay, pues él solamente sabía que había algunos hermanos de Taiwán y de la China en Paraguay. Pero Dios preparó providencialmente a Paraguay para que tuviera relaciones diplomáticas con China Nacionalista (Taiwán), la de Chang Kai Shek. Casi todos los países aceptan a China Continental (Comunista) como la verdadera China; pero como el gobierno paraguayo ha sido anticomunista, acepta, o reconoce a Taiwán como siendo la China. De ahí que el gobierno de Taiwán tiene relaciones con Paraguay, y por causa de esa relación, muchos chinos cristianos que tenían que ir a los Estados Unidos, no podían ir como chinos por ser de Taiwán, entonces se veían en la necesidad de venir al Paraguay, nacionalizarse paraguayos y luego poder emigrar a los Estados Unidos. Era como un trampolín que Dios puso para que los chinos entraran a Estados Unidos. Ese fue el arreglo exterior, pero el interior era para la comunión de las Iglesias. Son los maravillosos arreglos de Dios.

El hermano Oscar Calles sabía que había algunos hermanos chinos en Asunción y puso a los hermanos de Asunción en contacto con tales hermanos chinos. De la China enviaron primero a un apóstol, el hermano Ang. Este ignoraba que hubiese visión de Iglesia en Paraguay y suponía que ellos eran los primeros quienes apenas iban a empezar, pero descubrieron que ya había iglesias locales en Paraguay y trabajos como en 17 localidades. Se asombraron y enviaron desde la China a otro apóstol llamado Esteban Hou Yen Ping. Antes de él nos había visitado otro apóstol, el hermano James Hollman, que me había ordenado al ministerio, con imposición de manos.
Yo introduje al hermano Esteban Hou Yen Ping con las Iglesias del Paraguay. El hablaba chino e inglés y yo español e inglés, así que él predicaba en inglés y yo le traducía al español. El conoció más a fondo la situación de las Iglesias en Paraguay en esos recorridos.
El hermano Dong Yu Lang, chino, discípulo de Witness Lee, empresario budista que se había convertido a Cristo, vino a ser en Brasil y en Latinoamérica uno de los apóstoles más conocidos; fundó con otros hermanos otro grupo de Iglesias en Brasil. Hay allí varios grupos de Iglesias formados por distintos equipos y algunos ni siquiera se conocen entre sí, pero el Señor permitió que nosotros conociéramos a varios de esos grupos.
El hermano Dong Yu Lan vino a visitar a algunos hermanos chinos en Asunción y se encontró con la sorpresa de que en Paraguay hubiese Iglesias locales que ni siquiera habían leído nada de Dong Yu Lang ni de Witness Lee, sino, que de Watchman Nee habían leído algo y a raíz de eso habían fundado las Iglesias. Nos conocimos con Dong y lo invitamos a conocer las Iglesias en Paraguay y él me invitó a visitar las otras Iglesias del Brasil.
Algunos de los hermanos ancianos y obreros de las Iglesias en Paraguay fuimos a conocer la obra y algunas iglesias en Brasil que estaban con el hermano Dong Yu Lang. Decidimos entablar comunión, los equipos del Paraguay y del Brasil. Aunque ya existía esa comunión con otros equipos y grupos de Iglesias. Para ese tiempo, el Señor me había dicho en Asunción que me mudara a Ciudad del Este, ciudad ubicada al otro extremo del Paraguay, donde se fundaron (en esa región) otras Iglesias. Vino el hermano Dong con otros hermanos de Brasil y Chile, y con hermanos obreros y ancianos de las localidades paraguayas tuvimos una reunión con los obreros y ancianos del Brasil y fueron tres días de comunión.
El Espíritu Santo me avisó una cosa y esa fue una de las razones por las que vine a Colombia. El Señor me había dicho de que yo debía volver a Colombia, pero no me dijo cuándo y pasaron dos años en esa espera, y en esos dos años ocurrió la vinculación con ellos. Una vez que realizamos un campamento y estaba el hermano Kaladadjián, de Argentina, el Espíritu me llevó aparte, a un bosquecito de mandarinas y naranjos, a orar, y empecé a orar en lenguas, a interceder, tratar de interpretar, y el Espíritu me indicó que iba a haber problemas de ajuste entre los equipos de las iglesias del Paraguay y del Brasil. No con los anteriores, con los cuales había ya un ajuste, sino con los nuevos, con los de Dong Yu Lan; a veces las personas no llegan con actitud sabia, sino como a enseñorearse de las cosas y eso provoca un mal empalme de comunión, porque las personas no llegan con prudencia, con cariño, reconociendo lo que Dios ha establecido. Todo eso el Espíritu me lo avisó a solas.
Como yo sí tenía comunión con unos y otros, no tenía problemas con ellos, iba de un equipo a otro equipo; pero los que empezaron a tener problemas con ellos, me culparon de haber hecho el contacto, pero yo lo tenía que hacer, porque la mies es una. Me vi precisado a salir del Paraguay para evitar los problemas. Cerca de dos años antes el Señor me había dicho que debía volver a Colombia.
El Señor me llevó a los Estados Unidos, donde había una reunión mundial de obreros, en Anaheim, California. Nos reunimos hermanos de Etiopía, de Israel, de Ghana, de Africa, de la China, del Japón, de Corea, de Alemania, de España, de distintos países de América Latina, de Estados Unidos, de los cinco continentes. Ibamos a pasar casi un mes juntos. En ese tiempo fue cuando conocí personalmente al hermano Witness Lee. El hermano Hou Yen -Ping me introdujo con el hermano Lee; le comunicó sobre las iglesias que había en el Paraguay y otras cosas.

En Estados Unidos pasó lo que sucedió con Pedro, Jacobo y Juan, que fueron visitados por Pablo, Bernabé y Tito, porque el Espíritu les había dicho que subieran a Jerusalén a conversar en privado con los que habían sido apóstoles antes, Jacobo, Cefas y Juan. Conversaron entre ellos y luego se dieron la diestra de compañerismo. Allí también estuvimos con los hermanos de los cinco continentes y luego nos fuimos con el hermano Hou Yen Ping Ping a hablar en privado con el hermano Lee, en su propia casa. Conversamos con él, estaba muy interesado en conocer la situación en el Paraguay; se lo explicamos. Tuvimos comunión, nos reconocimos como miembros del Cuerpo; él reconoció el trabajo y me dio la diestra de compañerismo. Tengo la diestra del hermano Lee. Ya antes, en Brasil, tuvimos comunión con otro hermano que es físico nuclear, quien fue contratado por los Estado Unidos, y por el Brasil; pero él es un siervo de Dios, llamado Cristian Chen; él tiene comunión con el hermano Stephen Kaung en Pensilvania. Vino al Brasil y teniene contacto con otras iglesias con las que no tiene contacto Dong Yu Lan. Por recomendación de Aniceto Mario Franco, fuimos Jair Faria dos Santos, Eleno Frutos y yo a la casa de Cristian Chen y tuvimos una buena comunión; me obsequió unos libros: “Conocimiento Espiritual”, "La Iglesia Gloriosa" y otro. Esa comunión se ha mantenido a través de la red de apóstoles del mundo entero. Es necesario que la iglesia sepa esto pues no somos gente aislada; hemos estado en comunión con gente del mundo entero y tenemos compañerismo con los que están en la vanguardia. Ese viaje a los Estados Unidos fue para tener esa comunión y no estar aislados. Se hizo ese viaje de Paraguay a los Estados Unidos vía Colombia; mi familia se quedó en Colombia y yo seguí a los Estados Unidos.

Trabajo en Colombia.
Al regresar a Colombia, me averigüé quién en nuestro país pudiera tener visión de Iglesia. Se me dieron dos nombres en el extranjero, tanto en Estados Unidos como en Argentina, y uno era el de el hermano Sixto López y el otro del hermano Eduard Stanford. Eduard ha sido uno de los apóstoles que fue enviado desde Texas, de la línea del hermano Lee, y fundó unas iglesias en la Costa, en Barranquilla y Turbaco, y luego en colaboración con Antonio Suárez, fundaron la iglesia en Valledupar. Personalmente tengo comunión con ellos, pero nosotros no recibimos la tradición de ellos, sino más que todo por la lectura del hermano Watchman Nee y por los contactos en Argentina. Tuvimos una tradición diferente, pero de todas maneras, uno cuando llega a un país tiene que contactar por lo menos con los más cercanos, y ellos eran los más cercanos acá.
Un hippie que yo había evangelizado en Antofagasta, Chile, resultó casándose con la hija de Sixto López que estaba viviendo en la casa de Jorge Himitián en Argentina. A través de él pudimos tener contacto con Sixto; pero me di cuenta que Sixto, aunque tenía una comunión abierta con el Cuerpo, no tenía la claridad de la iglesia en la localidad, y otros aspectos. Uno se ve en el deber de trabajar en el nivel de como están, y empecé a colaborarles y también se me abrieron las puertas para predicar en algunas denominaciones. Eduard sí entendía lo de la iglesia en cada localidad, pero en Bogotá todavía no se habían comenzado a reunir como la iglesia en la ciudad , porque su trabajo había sido en la Costa. Fue muy bien recibido allá. Al invitarme él, estuvimos en Valledupar, Atanques y otros puntos. En los años 1985 y 1986 estuve viajando por Colombia.
En 1985 fue el viaje a Estados Unidos. Luego en Colombia: Bogotá, la Costa, Cali, Popayán, Buenaventura, Boyacá pero todo en inicios. Estaba más adelantado en la Costa. Para que haya una iglesia hay que empezar por lo menos con uno; cuando este entiende trae a otro, y así se va aumentando. Es un proceso largo.
En el tiempo de mi colaboración con el hermano Eduard Stanford yo no tenía conciencia de la situación del Distrito Especial de Bogotá; además no había surgido la Constitución de 1991, que clarificó lo de las localidades y el estatuto del Distrito Capital actual. En ese tiempo pensábamos en Bogotá como en una localidad. Yo le dije a Eduard sobre la iglesia en Bogotá y él me dijo que no se había comenzado. Entonces nos empezamos a reunir con Eduard, su familia, mi familia y como tres o cuatro hermanos, como la iglesia en Bogotá, en agosto de 1985.
Luego, mientras nos reuníamos como la iglesia en Bogotá, a la vez yo tenía comunión con Sixto y había tenido comunión con denominaciones, sin participar en su organización, y empecé a predicar en denominaciones por todas partes y algunos hermanos de las denominaciones en que predicaba empezaron a entender la visión de iglesia y se fueron agregando. Los que hoy son ancianos, que están con el grupo de Eduard Stanford: Chucho Bravo, Alfonso Torrado, Ituriel Cortés, César Vera, Manolo Benitez fueron contactados en aquella época y ganados para la visión de Iglesia.
Después de que se hizo ese trabajo y se formó un grupo con todos. Daniel, el hijo de Sixto López, había estado dirigiendo un grupito, en donde estaban el hermano Ricardo Cruz, el hermano Gonzalito (ya fallecido), el hermano Cosme, el hermano Luis Peña; pero cuando yo conversé con Daniel, le noté algunos puntos heréticos. También ellos se habían dado cuenta de esos puntos heréticos que tenía Daniel; le hablaron claramente y Daniel rompió con ellos, y ellos llegaron también a reunirse con nosotros como la iglesia en Bogotá. Empezó a crecer la Iglesia en Bogotá como la entendíamos en ese tiempo.
Los que trabajabamos en el ministerio de la obra, éramos Eduard y yo, viajando, visitando. El que más viajaba era yo, ocupado en la obra. La iglesia en Bogotá surgió con un equipo de ancianos formado por Eduard, Chucho Bravo, Alfonso Torrado, Ricardo Cruz, Cosme, Gonzalito y yo. Eramos como el presbiterio de la iglesia en Bogotá en los años 1985 y 1986. Los que saliamos a la obra éramos Eduard y yo, pero él salía menos, debido a su trabajo secular. En mis viajes, cuando no estaba en Bogotá, surgió entre el resto del presbiterio, una tensión, pues no estaban de acuerdo en algunos puntos doctrinales que han exagerado en parte los dos bandos, y eso se debe a que a veces hay inmadureces.

Uno de esos puntos coincide con lo que le dijo Stephen Kaung a Witness Lee en Pensilvania, de que aquí en occidente algunas cosas como las dice Lee, pueden parecer Sabelianismo. Yo he leído a fondo al hermano Lee y estudiado lo que él dice, y no es sabelianista. Pero si tú no tomas el Corpus completo de una persona, y solamente oyes una frase, te puede dar esa impresión.
Lee tiene una obra que se llama "Entrenamiento de Ancianos", que explica con claridad el asunto de la Trinidad Esencial y la Trinidad Económica. Ese no es ni siquiera lenguaje original de Witness Lee. Berkhof en su "Teología Sistemática", de la línea de la Reforma, analiza la Trinidad Esencial y la Trinidad Económica. La Trinidad Esencial es lo que es la Trinidad ontológicamente en sí misma y para sí misma; o sea, lo que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es en sí en la eternidad ante sí, sin relación con la creación. Pero en su revelación y trabajo con la creación, pues uno es el trabajo del Padre, otro el trabajo del Hijo y otro el trabajo del Espíritu Santo, a eso se le llama la Trinidad Económica; o sea, la Trinidad en función de su obra para con la creación.
y en reuniones de ancianos que tenía en las iglesias en Estados Unidos (ya se volvió a Taiwán), él les explicaba claramente eso y yo lo he leído y lo he estudiado con mucho cuidado, y sé que el hermano Lee no es sabelianista. Pero como le había advertido el hermano Kaung, algunas frases de él al referirse al aspecto de la economía de Dios con la creación, dan la impresión a algunos de que podría sonar sabelianistamente. Eso sería juzgarlo por frases aisladas, pero Dios me concedió conocer bastante del hermano Lee y no lo puedo acusar de ser hereje sabelianista. Yo no lo soy y la prueba está en las enseñanzas de la Escuela de la Obra, que están grabadas, sobre la Trinidad; y el librito "Opúsculo de Cristología"; o sea que no soy un hereje, y he leído al hermano Lee y sé que en ese sentido no es como algunos lo quisieran ver.
El hermano Gonzalito, Ricardo Cruz y Cosme empezaron a interpretar como hereje al hermano Lee, porque los hermanos Eduard, Alfonso y Chucho, al repetir cosas del hermano Lee, sin entenderlo a fondo, también daban esa impresión, y comenzó a haber entre ellos como un mal entendimiento: unos acusando a los otros de negar la Trinidad y los otros no entendían que negaban la Trinidad sino que la explicaban bajo el aspecto económico. Comenzó ese lío entre ellos y se fueron a los extremos; yo conversaba con unos y con los otros y me daba cuenta que había solución en el asunto y que había mal entendimiento entre los dos bandos. Pero ellos no se pudieron entender entre sí.
Unos (Ricardo, Cosme y Gonzalo) me acusaban de estar compartiendo con Eduard y los otros, y éstos me acusaban de estar con los otros. Quedé en el medio. A veces me convocaban en privado y decían que iban a tomar medidas y yo les decía que se iría a dividir la iglesia en Bogotá y se convertirían en dos sectas ministeriales de extremo y se perdería el terreno de la iglesia. Hubo muchas reuniones. Incluso venía el hermano Antonio Suárez de Valledupar. Les hablaba, les explicaba, les leía pasajes del hermano Nee en donde decía que iban a romper el terreno de la Iglesia: "Van a dividir la iglesia, hay que seguir luchando, hay que seguir manteniendo la comunión; si hay diferencia de doctrina, hay que seguir". Esa era la insistencia para evitar que la iglesia perdiera el terreno y dejara de ser la iglesia y comenzara a ser dos sectas.
Eso se lo advertimos a ellos durante el año de 1987. Pero una vez yo estaba de viaje por la Costa. Cuando llegué de una gira como de un mes, me encontré con la sorpresa de que ellos se habían reunido los seis, en una oficina de Alfonso Torrado (en la Jiménez con la novena), se habían abrazado, habían llorado, pero se habían dividido. Ellos tomaron la decisión. Llegaron al acuerdo de que Gonzalo, Ricardo y Cosme trabajarían por un lado, y Alfonso, Chucho y Stanford por otro lado. Y dijeron : "Si ustedes reconocen que están equivocados, vienen a nosotros, y si nosotros reconocemos que estamos equivocados, vamos a ustedes; vamos a trabajar separados". Se dividieron. El presbiterio se dividió.
Desde ese tiempo estaban Lucas, Juan Amado. Entonces unos nos decían que era con ellos, y los otros nos decían que era con ellos. Algunos se fueron con un grupo, otros se fueron con el otro grupo. Pero otros dijimos : "No. Si ellos se dividen, nosotros no tenemos por qué dividirnos. Nosotros seguimos siendo la iglesia". No perdimos el terreno. No perdimos la posición, el principio de inclusividad de la iglesia en la localidad. Aunque en ese tiempo pensábamos que Bogotá era una localidad. En esa posición nos mantuvimos tratando de tener comunión con ambos bandos; incluso los invitamos por medio de una carta circular.. Yo tengo copia de la carta donde los invitábamos a la reconciliación y al partimiento del pan, y en una ocasión lo logramos con personas de ambos bandos que asistieron a la Cena del Señor, en la casa donde yo moraba en Barrios Unidos, pero hasta hoy conservan una actitud extrema. Nosotros con Juan Amado, con Lucas y otros nos seguimos reuniendo como la iglesia y de vez en cuando los visitábamos, tanto a los unos como a los otros.

Como yo estaba en la obra, el fruto de la obra debía ser entregado a la iglesia, porque la obra no puede tener nada para sí; la obra entrega todo a la iglesia; la iglesia en Bogotá estaba dividida pero algunos estábamos en el intermedio manteniendo el principio bíblico; entonces surge el interrogante de qué hacer en esa situación, y es cuando comienza el Espíritu a inquietarme con la palabra Distrito, y había mucha inquietud en mí sobre eso y mucha espectativa. Surge el asunto de la Constituyente; los hermanos elegidos para representar allí al cristianismo me pidieron que los asesorara en algunas cosas. El Señor permitió que estuviera cerca de los asuntos del gobierno y conociera ya los términos oficiales de lo que es Distrito, municipio, de la constitución, etc. y empecé a estudiarlos, y ahí comprendí que Bogotá es un distrito, no una localidad; eso llegó a solucionar el problema que había, el darnos cuenta de que un distrito que va inclusive hasta el Huila, no puede ser jurisdicción de un candelero. El Señor permitió que hubiera habido la división y que un grupo permaneciera neutral y que a ese grupo neutral se le aclararan las cosas respecto de la situación del Distrito. La Iglesia en la localidad de Usaquén, la iglesia en la localidad de Fontibón, etc. Quedó totalmente aclarado que Santafé de Bogotá es un Distrito y es una región. Nee hacía rato había dicho que en la Biblia no hay iglesias distritales. Buscamos en la Biblia y es verdad, no hay iglesias distritales, sólo locales.
Ricardo o al grupo de Eduard, se definió en el sentido de que debía ser a cada localidad respectiva. Es la iglesia en Usaquén, es la iglesia en Engativá, es la iglesia en Fontibón. A partir de ese momento empezamos a compartir, y comenzó a surgir la iglesia en Usaquén con Ana María, con Orlando, con Emilita y otros; la iglesia en Teusaquillo; la iglesia en Engativá; la iglesia en Tunjuelito y otras localidades.
Después hablamos con los hermanos, con Juan Amado, con Lucas, con Ricardo, y ellos vieron que era cierto lo del Distrito. También hablé con Eduard, para ser honesto con unos y con los otros. Así como convoqué al grupo de Ricardo, tenía que hacerlo también con el otro bando, porque para mí todos son mis hermanos. Claro que hay problemas, pero la iglesia sigue siendo la iglesia, son hijos de Dios unos y otros. Al explicarle a Eduard lo de las localidades, me dijo que él antes no había visto eso, no se había dado cuenta y dijo que analizáramos eso con el otro grupo. Pero Ricardo se molestó porque, según él, al decirle eso a Eduard, temía que el grupo de Eduard empezara a plegarse a las localidades, y como ellos tenían ese problema de antes, entonces seguía yo siendo el culpable. Pero, ¿Qué podía yo hacer? No podía ocultar la verdad y hay que enfrentar las cosas como son. Y ese ambiente se siguió viviendo en el Distrito.
¿Qué puede presentarse en el futuro? No sabemos; pero hay que seguir lo normal, la Palabra; con una actitud abierta, inclusiva, comprensiva con todos y a la vez sin hacer cosas demasiado apresuradas. Evitar que haya errores, evitar que haya herejías, hablándolo, pues hay que hablarlo. No se puede excluir a ningún hermano. Cuando somos exclusivos nos volvemos secta y dejamos de ser Iglesia. La Iglesia tiene como cabeza al Señor, como verdad la Palabra, como jurisdicción la localidad y como inclusividad a todos los hijos de Dios en la localidad.
Entonces el problema que había con ellos queda solucionado. ¿Por qué? Porque Ricardo es de la localidad de Los Mártires. Ya no hay problemas con la iglesia en Tunjuelito, porque Tunjuelito es otra localidad. Cuando veíamos a Bogotá como una sola localidad, ahí sí era problema. El Señor lo solucionó mostrándonos la condición jurídica del Distrito para aplicar el principio bíblico, sin modificarlo. Por eso es muy importante que los hermanos realmente conozcan con toda claridad la situación jurídica del Distrito. Las iglesias locales surgieron de la vertiente que no aceptó la división y que se mantuvo en la posición y son las primeras en ser establecidas. Entonces si otros hermanos llegan a enterarse de que realmente la iglesia es de la localidad, ellos deben plegarse a la Iglesia.

Si tú vas a Chipaque, la iglesia ya está en Chipaque, tú no puedes fundar otra iglesia en Chipaque, sino unirte a la iglesia en Chipaque; o sea, que uno debe plegarse a los primeros. Por eso nosotros tenemos la tranquilidad de que podemos seguir normalmente y esperar que los que lleguen a entender la visión, se unan a la iglesia, porque la iglesia ya está establecida. Si la iglesia hubiera sido establecida por otros, nuestra obligación es ir allá y unirnos a la iglesia; pero como la iglesia fue primero con nosotros, no nos estamos extralimitando; estamos en nuestro derecho de ser la iglesia, pero para serlo debemos tener al Señor como cabeza y ser inclusivos de todos los hermanos (no excluir a ningún hermano), aunque no de todos los errores y pecados; ejercer la disciplina de la iglesia en lo moral, en lo doctrinal, como iglesia. Tenemos la legitimidad de la iglesia; hemos sido fundados por el ministerio que está en comunión con la diestra de compañerismo con el hermano Lee y otros apóstoles de diferentes lugares, no algo suelto. Algo que se ha mantenido con rectitud desde el principio; los hermanos que conocen eso desde el principio, como los hermanos Juan Amado, el hermano Lucas, que fueron los que vivieron todo eso, cuando teníamos que movernos en medio de ellos, son testigos fieles de que esto es así. Todo esto se los digo, y queda constancia, para que los hermanos sepan que están en su legitimidad. Cualquier grupo que aparezca por ahí, hay que conocer cuándo empezó, cuándo comenzaron a tener visión. Porque puede suceder que de pronto alguien, de aquí a un año, tenga visión de la iglesia local, por ejemplo en la localidad de Kenedy y se olvida que en Kenedy ya está la iglesia. Lo que debe hacer es unirse a la iglesia en Kenedy y ésta acoger a todos los hijos de Dios para que sea iglesia; porque la iglesia ya está en Kenedy; ya sea pequeña la iglesia, pero es la iglesia. No porque sea grande es la iglesia y porque sea pequeña no es la iglesia. No. Es la iglesia en las buenas y en las malas, pequeña o grande, con problemas o sin problemas; siempre es la iglesia y debemos sujetarnos a la iglesia.
Si nosotros vamos a una ciudad, nosotros no debemos ir a fundar una iglesia si ya la iglesia está fundada. Debemos ir a unirnos a la iglesia. Y eso lo digo porque es posible que puedan aparecer grupos, pero no tienen derecho a desconocer la legitimidad de las iglesias ya fundadas. Por eso les conté todo el historial, para que se vea, se constate, la legitimidad de las iglesias, y cualquier grupo que aparezca con visión, debe reconocer la iglesia establecida. Como cuando vino al paraguay el hermano Hou Yen Ping de la China. Porque en la China se tuvo primero la visión de iglesia. Al llegar al Paraguay y encontrar iglesias fundadas, ¿qué hizo? Fue conmigo a visitar las iglesias y las reconoció, dio informe a los hermanos, me llevó donde el hermano Witness Lee y me dieron la diestra de compañerismo. Fuimos reconocidos a nivel mundial por los máximos hermanos que están en autoridad. Ellos no las fundaron, las fundamos nosotros, pero nos reconocimos como hermanos, como el mismo cuerpo y nos dimos la diestra de compañerismo; me la extendió el hermano Witness Lee.
Pero yo no recibí la visión a través de él. Pero él me reconoció y reconoció las iglesias según el informe de otro apóstol que anduvo conmigo por ellas en Paraguay. Lo mismo debe suceder acá. Si alguien viene a fundar la iglesia de Fontibón, como ya está, lo que tiene que hacer es unirse a la iglesia de Fontibón. Puede sí fundar en las localidades donde no está todavía la iglesia.
Puede haber hermanos muy queridos y muy buenos, pero la administración de Dios es la que está en la Palabra. Y la iglesia, para ser iglesia debe acoger a todos los hermanos, pero manteniendo la verdad y la disciplina, en la conducta y en la doctrina. La inclusividad del cuerpo, la jefatura de la Cabeza, el límite de la localidad en la jurisdicción.